martes, 29 de septiembre de 2009

Frank Sérpico en el Paraguay de Fernando Lugo



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Luis Agüero Wagner

Frank Vincent Serpico (n. 14 de abril de 1936) es un oficial de policía retirado del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) que cobró celebridad en 1971 como el primer policía en declarar como testigo en un juicio relacionado con la corrupción policiaca estadounidense. Su historia llegó al cine en 1973, dirigida por Sidney Lumet y protagonizada por Al Pacino en el papel principal ,y en 1976 David Birney la encarnó en televisión para NBC.



Una versión autóctona de Sérpico se reveló intempestivamente en Paraguay cuando el director antidrogas, José Dolores Amarilla, denunció un presunto boicot para detener a uno de los narcotraficantes brasileños más buscados en el país, en medio de un nuevo escándalo en ese organismo de seguridad. Desde la llegada al gobierno del obispo Fernando Lugo, los escándalos en la policía nacional se han vuelto tan frecuentes como los sexuales, sobre todo por la falta de tino del clérigo gobernante para nombrar jefes en la institución.
El jefe saliente aseguró haber tomado la decisión por falta de respaldo de sus superiores en la labor que lleva adelante y debe cumplir al frente del organismo a su cargo. El Comisario José Dolores Amarilla, acusó al fiscal antidrogas Francisco José de Vargas de obstaculizar los trabajos emprendidos para aprehender a poderosos narcotraficantes de las zonas fronterizas. “Es imposible hacer un trabajo de narcotráfico si no se tiene el apoyo de la fiscalía antidroga”, manifestó.

Detalló que De Vargas le negó una orden de allanamiento para detener al brasileño Jarvis Pavao, uno de los narcotraficantes más buscados en el país y que posee una lujosa hacienda ganadera en Paraguay de nombre "Cuatro Filhos", ubicada en el norteño departamento (provincia) de Amambay, en zona fronteriza con Brasil, donde operan carteles binacionales de droga.

El ahora ex jefe del departamento antinarcóticos, comisario Amarilla, dijo que tenía órdenes de aprehender a Jarvis Ximénez “Pavao”, Erineu “Pingo” Soligo y Luiz Carlos Da Rocha “Cabeza Branca” y se empeñó en esa tarea. Sin embargo, la fiscalía antinarcóticos le proveyó hace apenas dos días de la orden de allanamiento solicitado hace un mes para aprehender a “Pavao”. Esta situación apresuró su renuncia, señaló.

Amarilla también acusó al subcomandante de la Policía, comisario César Carrillo, de no respetar su cargo y de querer dirigir el departamento antinarcóticos de la Policía. “Yo no puedo permitir eso, porque mis subordinados me deben respeto a mi, respetando la cadena de mando”, señaló. “Si yo no hago bien las cosas prefiero dejar el lugar porque no quiero simplemente calentar sillas”, remarcó. También denunció haber sido obligado a liberar cargamentos de narcóticos por orden superior.
El sub comandante de la Policía César Carrillo, lamentó la situación planteada y dijo que el hoy ex jefe de Antinarcóticos manchó la institución, especialmente haciendo público la situación.

VERSIÓN DEL NARCO-FISCAL
Por su parte, el fiscal aludido rechazó las acusaciones de Amarilla y señaló que el agente "echó por tierra" un seguimiento que llevaba a cabo desde 2006 con la Secretaria Nacional Antidrogas (Senad) y la ayuda de órganos extranjeros, incluido el Departamento Estadounidense Antidroga (DEA).

Amarilla afirmó que en realidad no fue relevado sino que renunció a la jefatura de la unidad antinarcóticos de la Policía. Puso dos motivos: Falta de apoyo de la Fiscalía Antidrogas y de sus superiores. Sostuvo que el fiscal Francisco de Vargas le negó una orden de allanamiento para detener a uno de los narcotraficantes más buscados del país, Jarvis Pavao.
El oficial dijo que tenía información precisa que señalaba que este hombre juega fútbol todos los martes en su estancia de nombre Cuatro Filhos.
Por su parte, el fiscal rechazó esas aseveraciones y señaló que el agente "echó por tierra" un seguimiento que llevaba a cabo desde 2006 con la Secretaria Nacional Antidrogas (Senad) y la ayuda de órganos extranjeros, incluido el Departamento Estadounidense Antidroga (DEA). El fiscal afirmó que en verdad, con las declaraciones que formuló este jueves el comisario Amarilla, quedó al desnudo un proceso de investigación que pretendía detener a Pavao y otros narcotraficantes.
Manifestó que la Fiscalía Antidrogas, la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) y agencias extranjeras iniciaron hace meses un trabajo de investigación que de mandó mucho trabajo y una gran inversión que no fue cuantificada.
Dijo que se opuso a un allanamiento que planteaba el comisario José Dolores Amarilla, debido a que era imposible de realizar. Sin embargo, aseguró que el martes pasado acompañó al jefe policial debido a que realizó una fuerte presión para realizar el procedimiento.
Manifestó que el comisario iba a realizar el procedimiento debido a que ya había hablado con el fiscal general del Estado, Rubén Candia Amarilla. De Vargas manifestó que prefirió acompañar la actividad para tener bajo control la investigación.
“Amarilla pretendía entrar por el portón y preguntar si se encontraba Pavao. Se le explicó, se habló con el viceministro (Carmelo Caballero), con el fiscal general (Cándia), con el ministro de la Senad (César Damián Aquino), para que no lleve a cabo el procedimiento. Tal fue la presión recibió amarilla, no se de quien, que insistió e insistió y por eso le acompañamos antes de ayer”, relató el fiscal.
Dijo que efectivamente estuvo cerca de la estancia Cuatro Filhos para acompañar el procedimiento. “Niego haber obstaculizado cualquier operativo, al contrario, él se inmiscuyó en una investigación que se había iniciado hace meses”, declaró el representante del Ministerio Público.
De Vargas dijo que las declaraciones formuladas hoy por el comisario José Dolores Amarilla enterraron definitivamente cualquier intento por detener a Jarvis Pavao. “Todo el mundo se enteró, gracias a Amarilla, del plan. Responsabilizo a Amarilla de echar por tierra trabajo, tiempo y dinero de la Senad y del Ministerio Público”, sostuvo.
El fiscal, por otro lado, dijo que la unidad antinarcóticos de la Policía y la Senad tienen un enfrentamiento irreconciliable, y que en estas condiciones es muy difícil trabajar. Estos enfrentamientos no son nuevos, dado que ya en 1994 determinaron que el zar antidrogas de Paraguay, Ramón Rosa Rodríguez, acabe ejecutado por sus propios subordinados en la vía pública, en un confuso episodio.

ASUNTOS INTERNOS
La destitución de Amarilla fue anunciada en la misma rueda de prensa en la que el ministro de Interior, Rafael Filizzola, criticó el allanamiento practicado ayer por la Fiscalía en una dependencia policial en el marco de la causa abierta para esclarecer la muerte de tres familiares de un alto jefe policial en un incendio ocurrido el 17 de agosto pasado.La fiscal Yolanda Morel decomisó archivos informáticos y otras documentaciones del departamento de Criminalística al argumentar falta de colaboración de la dependencia en la pericia realizada en la vivienda del comisario Edgar Salcedo.

Según denuncias recibidas por la fiscal, altos mandos de la policía presionaban con amenazas para obligar a un cambio de dictamen de los expertos, en relación a la explosión en la cual Salcedo perdió a su esposa y dos hijas adolescentes en un extraño incendio ocurrido en la casa familiar, en el municipio de Ñemby, a las afueras de Asunción.

Las amenazas sólo han reafirmado la hipótesis de que el siniestro pudo haber sido premeditado.La tragedia había forzado la renuncia del entonces jefe de la Policía, Viviano Machado, porque su hermano, el comisario, Vidal Machado, fue acusado de amenazas telefónicas al hermano de Salcedo, el también comisario Ramón Salcedo.

El error de Salcedo fue meter las narices en un cargamento de drogas equivocado, algo que como diría una célebre frase del cine mafioso, puede matar más rápido que una bala.

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